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La nueva caja china o… ¿verdad que extrañan a Calderón?

noviembre 10, 2014

Si vieron la cinta “La Dictadura Perfecta” de Luis Estrada, seguramente entenderán de qué va el término “la caja china”. Se trata de un evento desafortunado que provoca la distracción de los medios de comunicación y el pueblo sobre otro asunto que tenía una fuerte relevancia local o nacional.

Pues bien señores, les tengo una noticia: hemos caído de nuevo en “la caja china”. ¿Se acuerdan que hace unas semanas teníamos manifestaciones diarias por los problemas con el nuevo programa del Instituto Politécnico Nacional? ¿Enserio se acuerdan? Porque pareciera que ya se nos borró de la mente con el tema de los 43 normalistas aparentemente asesinados de manera brutal y descubiertos hace apenas unos días.

Todos los presidentes de este país han pasado por severas crisis de imagen, al menos los que yo recuerdo. Sin embargo, no habíamos visto una tan grave como la que estamos viviendo ahora con el Presidente Enrique Peña Nieto, donde parece que el país se le está saliendo de las manos, un país donde no hay autoridad, donde no hay ley, donde cada quien hace lo que se le pega su gana.

Para el año 2010, con todos los escándalos del bicentenario, la opinión pública rogaba que los días avanzaran para que Felipe Calderón concluyera su mandato, sobre todo debido a la supuesta guerra en la que nos había metido por acabar con los cárteles del narcotráfico. Llegó el 1 de diciembre de 2012 y mágicamente, este país parecía tranquilo. ¿Realmente lo estaba? Hay analistas que incluso hablan de que hoy, el país es aún más violento que en todos los años que estuvo Calderón en la gran silla. Mi pregunta es: ¿si Felipe Calderón se pudiera reelegir, votarían por él de nuevo? Estoy seguro que más de uno de ustedes, queridos lectores, en efecto diría que si.

En pasados días hemos visto una serie de actos violentos por parte de manifestantes (o infiltrados, como algunos argumentan), siendo los más representativos: la quema de una unidad del Metrobús en la Ciudad de México, así como la quema de la puerta “Mariana” en Palacio Nacional, símbolo de la patria, puerta que han cruzado personajes como Benito Juárez, Porfirio Díaz Mori, José María Morelos, entre muchos otros. No conozco una voz que no se haya alzado a favor o en contra de este acto. Algunos de los argumentos que a favor se basan en que es simplemente una puerta y que no se compara con la muerte de 43 personas, otros respecto a que en realidad no le pasó nada a la puerta debido a una serie de mecanismos de ingeniería con que cuenta para que no haya poder humano que la dañe, otros incluso mencionan que fueron apenas 2 o 3 personas las subversivas y que los demás se manifestaban pacíficamente. Por supuesto, me indigna saber que en este país existan grupos violentos que secuestran, torturan y asesinan a estudiantes y exijo a las autoridades que se esclarezca y castigue a sus autores, con pena de muerte si fuera necesario (aunque no exista en México). Pero yo me pregunto: ¿acaso quemar una puerta de Palacio nacional le va a devolver la vida a los 43 estudiantes? ¿acaso el obtener la renuncia del Presidente Peña va a generar un cambio sustancial en la república? ¿creen que, si pudiéramos volver el tiempo atrás y la mayoría hubiera votado por Josefina Vázquez Mota o por AMLO, las cosas serían mejores? Yo solo les escribo mi premisa: si AMLO fuera presidente, es probable que José Luis Abarca (antiguo edil de Iguala) no solo estuviera libre, sino que quizá tendría un cargo bastante influyente en el gabinete nacional. Y ya conocen la fichita que es la familia de su esposa.

He leído palabras que afirman que los manifestantes violentos son infiltrados. No dudaría que así fuera, sin embargo, los pacíficos seguramente no son tontos y saben que por uno, pagan todos. Si al ver a una o dos personas prendiéndole fuego a la puerta Mariana, lo único que hicieron fue tomar fotografías, entonces podemos confirmar que “tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata”. Coherencia señores. Si no quieren violencia en su movimiento, demuéstrenlo. Eliminen la violencia en su interior.

Si existen infiltrados pagados por el gobierno para desprestigiar la imagen del movimiento, entonces yo le digo al Señor presidente Enrique Peña Nieto: cambie de asesores, lo están destrozando. Me permito ofrecer mi ayuda para encausar las cosas de manera inteligente. No necesita quemar la puerta de sus propias oficinas para demostrar un punto.

Desde mi perspectiva, lo que le está haciendo falta a este gobierno es aplicar la ley. Los ciudadanos nos sentimos desprotegidos. Es increíble que en esta ciudad (donde vivo) sea más fácil que la grúa lleve mi auto al corralón, que la policía encuentre a los culpables del robo de mi computadora aún habiendo cámaras donde se ven los rostros. Es increíble que, si te roban un coche usando un cheque falso para pagarte, la ley diga que es “abuso de confianza” y la aseguradora no te ampare. Es increíble que los cajeros que le pagan su decena a los policías se queden con todas las monedas de cada sobre de su sueldo y ni uno de los agentes pueda quejarse porque si no, les retrasan su pago indefinidamente. Es increíble que si un policía de caseta ayuda a una señora que está siendo asaltada en la calle, y al oficial lo matan, su familia quede desprotegida so pretexto de que “el oficial dejó su área de trabajo”. Es increíble que, si alguien le prende fuego a un Metrobús, no exista un solo policía que lo pueda detener y meter a la cárcel a los culpables. Por supuesto que esa labor es del gobierno, deben hacer su chamba, pero contéstenme ustedes: ¿saben cuál es el nombre de su diputado local? Si contestaron que no, ¿entonces de qué se quejan? Comiencen por pedirle las cosas a quienes realmente pueden escucharlos.

Los manifestantes violentos, incendiarios, necesitan ser castigados. El problema es que al gobierno le da miedo aplicar la ley, y eso la gente lo sabe, por eso se aprovecha. Sigo manteniendo mi propuesta a todos ustedes: si realmente quieren manifestarse por una causa justa que cambie de manera radical este país, incendien la puerta de las casas y ranchos de los narcotraficantes. ¡Ah! Pero lo olvidaba… ellos sí son de armas tomar, ¿verdad? ¿miedo?

Señor presidente Enrique Peña Nieto, la solución a sus problemas la tiene en sus manos, solo necesita ponerse los pantalones: aplique la ley, use la fuerza pública si es necesario y controle a los medios de comunicación para que, en lugar de enturbiar las aguas, ayuden a la construcción de una mejor imagen pública de México.

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Agencias que van a cambiar la imagen de México ante el mundo

mayo 12, 2009

Curioso que ninguna de esas agencias que el gobierno federal ha contratado para cambiar la deteriorada imagen de México ante el mundo debido al brote de influenza y a la guerra contra el narco, sea mexicana. Se trata, primero, de Apco, una agencia de Relaciones Públicas que ha trabajado con marcas trasnacionales y que, de hecho, ya ha colaborado con el gobierno nacional en otros proyectos. Esta agencia será la encargada de dar los conceptos rectores, lineamientos y estrategias a seguir, por lo que se llevará la tajada del pastel más grande.

Por otro lado, Qorvis (no confundir con el stock de imágenes Corbis) será la encargada de realizar las tácticas sugeridas por Apco, pero en medios electrónicos y digitales tales como youtube o facebook.

Será interesante ver qué proponen, más les vale que sea algo muy bueno, no por nada cobrarán anualmente 1 millón doscientos mil dólares.

Y yo me pregunto, ¿por qué no contrataron a Tangram o a Grupo VES? Les hubiéramos hecho las mismas estrategias, quizá hasta mejores, y mucho más económicas… Pero a quien sí le interese, escríbame.

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Amar a morir… ¿o un narco-triángulo amoroso?

abril 3, 2009

Amar a morir es la ópera prima del director Fernando Lebrija (que por un tiempo fue coordinador de producción de Televisa Deportes). Narra la historia de Alejandro (José María de Tavira, protagonista de Arráncamela Vida), un chavito hijo de papi que, en un accidente automovilístico en el que atropella a un inocente, decide huír y termina, por azares del destino, en un pueblo perdido de Michoacán. Ahí conoce a Rosa (Martina García), una lugareña joven sobre la que él cae rendido, enamorado. El problema es que ella está casada… con un narco apodado “El Tigre” (Alberto Estrella). A partir de ahí, aunque la historia de amor es la protagónica, también pesa mucho el trasfondo de la vida real de un pueblo gobernado por la droga.

¿Qué decir? La película es una cursilería, es más melosa que un cotton candy, de hecho el final está hecho para las mujeres… y los hombres seguro saldrán dándole el avión a sus novias. ¿Las actuaciones? Buenas, sin llegar a nada extraordinario, de hecho los diálogos, que pretenden ser muy realistas, siguen escuchándose por momentos como de telenovela… porque éso es esta película, la historia de la chica pobre enamorada del chavo rico… sólo que enmedio hay un narco que los distancia. Alberto Estrella, como siempre, hace gala de su talento para encarnar a uno de los villanos más creíbles que he visto en el cine mexicano en los últimos años, casi como el Chivo de Amores Perros.

El ver un pueblo donde el ejército, la iglesia y la gente están bajo la tutela de un narcotraficante me hizo enojar, no puedo ocultarlo, quizá ese es el punto más rescatable de la cinta, ya que plantea una realidad muy actual y profunda. Me doy cuenta que debemos cambiar la mentalidad los mexicanos, no podemos dejar que esos individuos controlen a todo un territorio, por más mejoras que hagan en el mismo. Un narco que tiene lo que quiere, cuyos secuaces son simples piezas de ajedrez, usados y desechados… ¡me enerva!

Como buena película mexicana, no puede faltar la escena de sexo injustificado donde sólo ella sale en canicas…

El final, ciertamente está influenciado por la cinta “Devil’s rejects” de Rob Zombie, veánla y sabrán a qué me refiero.

El título original que iba a tener la cinta era “Tierra de tigres”, que a mí me gusta más, pero a los mercadólogos mexicanos les fascina vender el amor… ¡ahhh qué lindos! (sic)

Da una sorpresa el cameo que hace La Pantera, perdón, El Pantera… Luís Roberto Guzmán.

En síntesis, una película prescindible, pero no mala, simplemente tampoco pasará a la posteridad. Quizá sólo por hacer a nivel visual la frase de Arturo Pérez-Reverte: “para entender a México, es necesario escuchar las canciones de Los Tigres del Norte”