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La publicidad y el pésimo gusto de la sociedad mexicana

julio 27, 2011

2 años han pasado desde que hice un breve análisis histórico por todos los “Julios Regalado” que ha tenido la Comercial Mexicana. Desde ese momento y hasta el día de hoy, todos los meses de junio y julio hay un despegue enorme en la cantidad de visitas que llegan a este blog, particularmente por esa entrada, en la que un grueso de comentarios de los lectores son expresando su apoyo a Miguel Hoffman, el actor que interpreta hoy día a tal personaje. Este fenómeno me ha puesto a pensar acerca de nuestra calidad como receptores de mensajes en México y la poca exigencia que tenemos respecto a los mismos.

¿QUÉ NOS PASÓ?

A fines de los años 80, hubo una campaña publicitaria que provocó la inserción de una frase de la misma al léxico coloquial del mexicano, tal vez usted la recuerde:

¿Y tú… quién eres? era una frase que se decía entre la juventud mexicana de manera bastante seguida. Hoy día, pocas personas se acuerdan de estos anuncios, prueba de ello es que a mis alumnos de licenciatura les pongo de ejemplo este caso y no tienen idea de lo que les hablo. Es importante ver cómo un mensaje tan sencillo como una pregunta, puede ser tan pregnante entre la gente y, por lo tanto, hacerte recordar el nombre de una revista que, hasta ese momento, era nueva: ERES. Los encuadres y efectos que utilizaba la producción eran bastante pobres, aunque funcionaban para el público al que iba. Incluían en sus producto a los artistas que, hasta ese momento, eran jóvenes que estaban en ascenso: Gloria Trevi, Paulina Rubio, Erik Rubin, Sasha…

En la misma época, Tang era una marca de jugos instantáneos en sobre que se posicionó eficazmente en el país gracias a su frase “¡no se lo merece!”, aludiendo al niño mimado que todo le daban sus papás y que Jaime, el mayordomo, veía como eso, un malcriado al que le tenía que servir:

¿Creativo? Tal vez no, pero comunicaba muy bien el mensaje de la instantaneidad. El niño malcriado que no era capaz de esperar a llegar a un restaurante para saciar su sed y el mayordomo que debía encontrar la manera de solucionar el problema. Mensaje directo y bien logrado.

En 1993, el entonces publicista Alejandro González Iñárritu (hoy nominado al Oscar) escribía y dirigía este tipo de anuncios para canal 5:

El mensaje era claro: el canal se hacía juvenil. Ya no era infantil, ya no era aburrido, ya no era estilo tradicional, se volvía algo radical e irreverente, entendiendo perfecto a los jóvenes. Además, encontramos la voz en off de Martín Hernández, que eliminaba por completo la voz de Melquiades Sánchez Orozco, que hasta ese momento era el oficial en el canal.

El mismo Iñárritu dirigió también este anuncio que catapultó a la fama al -descanse en paz- comediante Miguel Galván. Su apodo viene de aquí: la tartamuda.

EL NUEVO SIGLO

Entramos al año 2000, pensábamos que el mundo se volvería un caos con el Y2K y, con ello, la publicidad comenzó a verse permeada de puro niño comunicólogo que en lugar de -irónicamente- comunicar, quería ganar premios a como diera lugar. No obstante, había algunas ideas que aún se salvaban, prueba de ello fueron, de nueva cuenta, anuncios que formaron parte de las frases cotidianas del mexicano promedio:

“Todo mundo tiene un Jetta… al menos, en la cabeza” fue una campaña sumamente creativa, a tal grado que volvió a posicionar a ese auto como el aspiracional entre la clase media juvenil. Vemos aquí un cambio enorme, ya no hay saturación de colores, de hecho entra la gente de clase media al protagonismo del mensaje (que ya se vislumbraba que sería la mayoría poblacional en México, como bien lo confirma Luís Rubio en Nexos en 2010).

Otro anuncio de automóviles se ve con “¿Y la Cheyenne, apá?” que, hasta hoy día, es un spot recordado y usado en cualquier situación como frase común:

EL AGUA GLÚ GLÚ Y EL DECLIVE

Llegamos al año 2011 y el anuncio que causa conmoción entre la población es este:

¿Toma más agua, glú glú? ¿Los 5 pasos que, en realidad, son 3? ¿Y por esto hubo alguien que pagó?

Lo más curioso es que el mensaje sigue siendo efectivo. La gente se acordaba que el anuncio era de la Secretaría de Salud y que buscaba que fuéramos más sanos. Llegó a tal grado, que hasta fue tema de discusión no solamente en la sobremesa, sino en twitter y diversas redes sociales. ¿Es que aquí perdimos la brújula? ¿o simplemente ya somos menos exigentes?

Un anuncio donde la producción es sumamente pobre, donde seguro el cliente se puso de necio con que quería que los pasos fueran 5 pero en 20 segundos no se podían decir completos y que es calificado por muchos como “el anuncio más estúpido de la historia”… aún con todo, dio resultado.

Y regreso entonces con el principio: Julio Regalado. ¿Por qué hay decenas de comentarios en el presente blog que defienden a este personaje, a tal grado de catalogarlo incluso de “guapo”? Mi premisa es que la clase media, al hacerse más grande y estar en crecimiento cultural (aún no consolidado), bajó sus exigencias de calidad. Eso, aunado a que los medios de comunicación, cada día bajan sus estándares de calidad en aras de integrar elementos como YouTube a sus filas o mp3 comprimidos, ha provocado que nos conformemos con poco.

La publicidad más reciente de Julio Regalado es:

“Todos quieren ser Julio Regalado” fundamenta su mensaje en que toda su competencia trata de bajar sus precios y sacar muchas promociones, buscando quitarle un pedazo de mercado al ya tan bien posicionado mes de Julio en la Comercial Mexicana. El mensaje es claro, aunque los anuncios de cada promoción eran tan, pero tan estúpidos, que incluso su guión dejaba de tener sentido. Metían con calzador un chiste que a nadie le causaba gracia. Aún así, abarrotaron los súper mercados.

Lo rescatable, y que pocos han notado, es que el vestuario es retro. Si bien, hace un año a Julio lo vistieron como Harry Potter, y hace dos como vaquero, ahora decidieron regresarlo a su esencia formal pero natural (que suena contradictorio, pero ocurre). Si no me creen, vean este anuncio con Sergio Corona, quien fue el Julio Regalado original:

La misma casa de publicidad que estuvo en calidad de responsable la última década de Julio Regalado es que la que lo ha manejado y, por ello, se ha visto claramente el declive en sus mensajes. ¿Cómo decir cosas diferentes para el mismo cliente durante tanto tiempo? Mi consejo a la Comercial Mexicana: ya dénle la oportunidad a alguien más de darle una buena refrescada al mensaje.

Nosotros, como mexicamos, tenemos la enorme responsabilidad de exigir calidad, no cantidad. Está bien divertirnos, ¿pero es que acaso eso está peleado con un buen anuncio, que nos deje algo más?

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8 comentarios

  1. ¡Muy buen artículo!


  2. Buen post.

    Pero anuncios malos siempre ha habido. ¿Alguien se acuerda del de happy donas que salia en canal 7? “Happy donas para tí, happy donas para mí” cantaban mientras bailaban con el hula-hula.


  3. Y lo peor es la invasión total de infomerciales que sufre hoy la TV (al menos la de paga). Cualquier anuncio de los que criticas en este artículo, es una joya comparado con los infomerciales de los productos milagrosos para bajar de peso sentado todo el día tragando hamburguesas, mientras te crece una larga cabellera.


  4. excelente articulo, muy bien documentado, acepta mis maas cordiales felicitaciones
    son validos tus señalamientos, ojala y que alguien de la Comer los lea y lo lleven a una mesa de discusion con los jefes


  5. Vaya estas totalmente errado, te olvidas de la esencia de todo… “el target”, cuando vas a un público objetivo bajo, así lo tienes que manejar y a veces entre mas nefasta es la publicidad, mejor funciona, al grado de decirte que este de Comercial Mexicana, debió ser peor para tener un impacto mayor…


  6. No me olvidé del target, todo el artículo habla de que justo el problema es ése, el target. ¿En qué momento bajamos la calidad de lo que esperamos de un anuncio? Y peor, ¿no sientes que es demasiado gratuito el hecho de que para venderle algo al sector adquisitivo bajo tienes que hacer algo “chafa”? Considero que en manos de gente como tu o como yo está la enorme oportunidad de lograr que el público eleve aunque sea un poco su nivel de percepción, pero eso a todas luces cuesta más trabajo que pocos están dispuestos a hacer.


  7. Mi estimado Angel no está errado, tu mentalidad si que me parece errada, no es darle pan y circo al pueblo así como así, incluso, en la publicidad es educarlo, darle un buen gusto, en los 80’s a eso se avocaron y lo lograron, la publicidad hoy por hoy le ha valido un queque “educar” y ha perdido la fuerza y frescura desde hace tiempo, en lo que si te puedo agregar algo mi queridísimo Quics, es que es un fenómeno mundial, ahora que estoy viviendo por tierras británicas, justo ayer con mi suegro discutíamos la bajísima calidad de los comerciales, están pa’ llorar la GRAN mayoría, la publicidad es un niño descuidado en estos días y es fenómeno mundial desgraciadamente.

    Saludos!


  8. No tengo la menor duda de ello. No obstante, la calidad -aunque baja como dices- de los anuncios por allá ha de seguir superando a la de los mexicanos.

    Un abrazo.



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