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Black Swan: un ballet muy requiemizado

febrero 9, 2011

Cuando Darren Aronofsky estaba en la etapa de preproducción de su cinta “The Wrestler” (que le diera un globo de oro por mejor actuación a Mickey Rourke) se preguntaba qué pasaría si un veterano de la lucha libre se enamorara de una bailarina profesional de ballet. Descubrió un apasionante panorama, que sería muy difícil contarlo en una película, por ello, decidió hacer 2. Este es el motivo por el que Black Swan (el Cisne Negro) existe y es tan profundo.

 

 

Black Swan cuenta la historia de una bailarina de ballet obsesionada con conseguir y ser la mejor intérprete del papel protagónico del Lago de los Cisnes, en donde personificaría al Cisne Blanco (bueno) y al Cisne Negro (malo). El capricho de lograr su objetivo llega a tal grado que se comienza a volver completamente loca y el personaje del Cisne Negro se apodera de su actriz.

 

Esta se trata de una cinta de un nivel de profundidad tal, que no cualquiera debiera verla. Además, hay que entender y apreciar el estilo directorial de Darren Aronofsky, que en esta película se hace a sí mismo una especie de homenaje, pues combina escenas muy similares a las cintas que le dieron fama. Hay una escena en un antro donde claramente podemos recordar la tragedia de Réquiem por un sueño, o bien, la caída culminante de Natalie Portman nos puede remitir al cierre memorable de Mickey Rourke en The Wrestler. De hecho, es muy curioso cómo Aronofsky logra exprimir hasta el más mínimo de los centavos para lograr obtener un producto de calidad. Black Swan costó 13 millones de dólares y cada uno se ve en la pantalla. Natalie Portman tuvo incluso que soportar una costilla rota a causa de que no había servicio médico en el set para atender posibles accidentes en la filmación, hasta que llegó un punto en que la actriz dijo que si querían recortar presupuesto, le quitaran su remolque de descanso pero no el servicio médico que era tan importante para todos los actores. Al día siguiente, el remolque de la actriz había desaparecido. A este nivel obsesivo llega Aronofsky con tal de lograr lo que ahora vemos como una nominación al Oscar por mejor dirección y mejor película.

 

 

Vincent Cassel, mejor conocido como el esposo feo de Monica Belucci, interpreta a Leroy (que viene del francés Le-roi, o sea, el rey), el director del ballet que fuerza a Portman a soltarse para lograr personificar al Cisne Negro, y lo hace de una manera sexual, a tal grado que llega a ser hasta incómodo. De hecho, nada de lo que ocurre en la película se termina por entender al 100%, los personajes son confusos, veamos por ejemplo a Winona Ryder, que hace el papel de una ex-estrella de ballet que ahora está en la decadencia y se deprime pues bailar es lo único que sabe hacer en la vida. Esta mujer está tan bien concebida en su papel, que tuve que esperar a los créditos finales para corroborar que se trataba de ella, mis respetos a alguien que hacía una década no le veía un papel tan fino y dramático.

 

Mucho se ha dicho de esta cinta, incluso hay quienes dicen que no es tan buena como la mayoría de las personas afirman. Coincido en el hecho de que no es la mejor cinta de Aronofsky ni tampoco es la mejor actuación de Portman (basta ver su papel en The Professional para darse cuenta que tiene dotes de actriz desde los 11 años), pero sin duda tiene algo que los jueces de la Academia no dejarán de lado: belleza, profundidad y provocación. Son tan complejos y bien hechos los personajes, que a algunos dan ganas de matarlos, otros de besarlos, la identificación con alguno es parte esencial de la trama.

 

Todo pasa por algo. Se decía que Natalie Portman fue la última opción para protagonizar esta cinta (que de hecho ni siquiera iba a ser película, sino obra de teatro). En forma original, la esposa de Aronofsky (Rachel Weisz) era la primer alternativa, mientras que Jennifer Connelly (Réquiem por un sueño) era la otra opción. De igual modo, Mila Kunis (quien interpreta a una bailarina que se hace pasar por amiga de Portman) obtuvo el papel sin necesidad de hacer casting, el mismo Aronofsky se lo ofreció vía Skype cuando Portman le dijo que era la mujer ideal para el papel. Irónicamente, Aronofsky intentó hacer que ellas se pelearan en la vida real para que esa tensión en el set se reflejara en la historia, tal como Jack Nicholson lo hiciera en The Shining con quien interpretaba a su esposa.

 

 

Definitivamente Black Swan es una cinta que merece verse, es para un mood en el que se desea reflexionar y profundizar sobre las presiones laborales y qué tanto prioriza uno algunas cosas sobre otras. No es la mejor película que he visto en mi existencia, es más, si la comparo con Slumdog Millionaire, la cinta de Danny Boyle que ganó el Oscar hace 2 años, Swan saldría perdiendo, pero sin duda eso no le quita méritos y recomiendo ámpliamente la apreciación, no una, sino dos o tres veces, de una obra de arte como Black Swan.

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