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El costo imagológico de los caprichos

septiembre 16, 2009

Hace unos días se celebraron los premios MTV a lo mejor de la música en inglés. Como cada año, hubo muchas sorpresas, entre las que destacan unos tremendos números musicales como el de Pink, que mientras cantaba, saltaba de un lado al otro del escenario -literalmente- con un trapecio circense.

El asunto que más llamó la atención a nivel mundial, no fue la entrega de un premio, sino la manera en que un músico consolidado pudo echar al bote de la basura el concepto que todos sus seguidores tenían sobre él. Me refiero a Kanye West, vean el video de lo que hizo y luego les doy mi reflexión:

Para quien no sepa, Kanye West es uno de los músicos afroamericanos más importantes de esta década, supera por mucho a Will Smith, a Jamie Foxx o incluso a Jay-Z. El problema es que el público no sólo ve lo que haces profesionalmente, sino también lo que haces personalmente. Casos de derrumbes de imagen pública artística se cuentan por decenas, ejemplos como el de Hugh Grant y la prostituta, OJ Simpson y su esposa asesinada o James Brown y su alcoholismo, abundan.

Creo que aquí afecta mucho un factor: todos han tenido elección. Pudieron no cometer el acto que los llevó a tener que invertir millones de dólares en restaurar su imagen, sin embargo, algo los llevó a actuar de manera errónea. En el caso de Kanye West, haber subido al escenario, quitarle el micrófono a Taylor Swift cuando estaba dando las gracias por el premio que le dieron (a mejor video) y decirle a Beyoncé que ella debió ganar porque su video era de los mejores que había visto, lo deja en una posición muy incómoda. Evidentemente, para los que conocemos este medio, éso fue un montaje, pero a veces hay que saber decir “NO”. Si un artista, por hacer show, decide darle al traste a lo que tantos años y esfuerzo le ha costado construir, como lo es una correcta imagen pública, es algo por lo que debe pagar, si, pero siempre es mejor prevenir que lamentar. Tal vez ésa sea su opinión, pero en el medio del entretenimiento, hay que saber qué callar y qué decir. No se puede tener sinceridad cristalina JAMÁS.

Es importante destacar que este asunto llegó incluso a los ojos del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que calificó a Kanye West de “jack ass” en su twitter, imaginen cómo deja a West éste asunto… definitivamente no quisiera estar en sus zapatos, pero mucho menos, quisiera ser la persona que contraten para asesorarlo en esta crisis que le será inevitable. Es claro que se puede recuperar, pero ¿era necesario?

Para finalizar, Kanye West le ofreció disculpas este martes a la cantante en privado, vía telefónica. Obvio, este hecho se hizo público, pero aunque el gesto es positivo, no cambiará en nada la imagen que el público ya se formó de un Kanye grosero.

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