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La mala imagen de un gobierno… desde su cabeza

agosto 15, 2009

El día de hoy, me ha llamado de sobremanera la atención un reportaje que reproduce el diario Publimetro (a partir del original en la revista Time) en la que rankea a los 10 gobernantes peor vestidos de la historia. Tomando en cuenta que en unos meses lanzaré el Encuentro Nacional de Imagología, en donde uno de los temas a debatir será justamente este, me parece importante analizarlo.

La lista destaca a los siguientes:

1. Kim Jong Il (Norcorea)

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2. Vladimir Putin (Rusia)

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3. Augusto Pinochet (Chile)

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4. Muammar Al-Gaddafi (Libia)

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5. Evo Morales (Bolivia)

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6. Mahmud Ahmadineyad (Irán)

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7. Fidel Castr0 (Cuba)

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8. Hugo Chavez (Venezuela)

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9. Mao Zedong (China)

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10. Jean-Bédel Bokassa (República Centroafricana)

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No se si los pondría en ese orden, pero sin duda, como asesor de imagen, estoy de acuerdo con 9 de los 10 mencionados. El único que creo que podría no estar aquí sería Vladimir Putin. Al parecer, el motivo de que esté en esta lista radica en una fotografía que le tomaron teniendo el torso desnudo montando un caballo, en donde incluso se ha llegado a especular sobre su preferencia sexual, sin embargo, creo que esto se debe más bien a un descuido imperdonable de parte de su equipo de imagen, así como de él mismo, por no tener las debidas precauciones a sabiendas de que es un personaje público y que cualquier error, puede y será usado en su contra.

Kim Jong Il, líder norcoreano, ha sido satirizado tremendamente por su imagen en la película Team America, y no es para menos. Es excéntrico (se dice que tiene una colección de más de 20,000 películas), utiliza siempre el mismo atuendo (pantalones y chamarras de cremallera en color café) además de unos lentes cuadrados gigantescos, ya se de sol o para leer, siendo que por sus características físicas, el café es el color que menos le sienta y su rostro tan pequeño hace que los anteojos grandes se le vean aún más grandes. Incluso se cree que él murió en 2003 y que los Kim Jong Ils que han aparecido desde entonces son actores doblándolo. Lo que es un hecho es que su atuendo es algo perfectamente planeado, remiten sin duda a un dictador, con amplias similitudes con otros casos.

Augusto Pinochet, otro dictador, pero en Chile, es el primero latinoamericano que sale en esta lista, y todo se reduce a que nunca salió de sus trajes militares que, por si alguien sintiera que no eran ya suficientemente amenazadores, le añadía una capa en color gris con la que, de verdad, parecía Darth Vader. Añádanle su bastón con incrustaciones plateadas y tienen al personaje más intransigente del continente.

Muammar Al-Gaddafi, en la fotografía que está en el presente texto, puede parecer 2 cosas: vocalista de un grupo de tecnocumbia, o bien, Genne Simmons, pero ninguna de las 2 se acerca ni tantito con las características que debiera tener un líder, aunque sin duda, sus rasgos físicos han de impactar a quien lo ve en persona, la realidad es que no concuerdan con un personaje icono a seguir por su pueblo: barba a medio rasurar, cabello largo y descuidado, piel quebrada, atuendos militares. Toda una guía de lo que NO hay que hacer.

Evo Morales, con sus típicas chompas (unos suéteres fabricados de alpaca boliviana que, según los indígenas de la región, son una prenda muy elegante) pasará a la historia como uno de los pocos presidentes en el nuevo siglo que nunca jamás se les ha visto -o se les verá- con corbata. No obstante lo anterior, la imagen de Evo Morales tiene una razón de ser: es un líder de izquierda, y además, indígena. Todo su gabinete también es indígena y aprueba cosas como la legalización de la hoja de coca, incluso se le ha visto usándola. Las chompas son el perfecto elemento para que su pueblo lo siga, no necesita la aprobación de los demás países, y cabe recordar que cuando ganó la elección de Bolivia, estos suéteres se pusieron tan de moda en el mundo que su producción tuvo que elevarse considerablemente. Algo similar a lo que ocurrió en México cuando ganó Vicente Fox y la venta de botas creció. También, su piel oscura y el cabello sin mucho arreglo le dan ese carácter de “trabajo para mi pueblo”. ¿Esto es bueno? Para él si, pero para el resto de la humanidad no, ya que está demeritando sin lugar a dudas las características que un presidente debiera tener, insisto, debe ser alguien aspiracional, no una figura que se confunda con los demás.

Mahmud Ahmadineyad, siempre vestido de gris o colores neutros, es un personaje que tiene toda la pinta de un intelectual mexicano, de hecho se parece mucho al antigüo rector de la UNAM, Francisco Barnés de Castro, por su barba descuidada. Otro caso más de un líder que ha dado la apariencia de ser parte del pueblo, de ser austero en su indumentaria, aspecto que merma su imagen pública ante el mundo.

Al inconfundible Fidel Castro siempre se le asoció con sus trajes militares, sin embargo, desde antes de dejar la presidencia de Cuba, se le ha visto siempre vistiendo pants Adidas, ni siquiera ahora que está más recuperado ha soltado la comodidad de ése producto que, de hecho, en palabras de Travis González, vocero de la marca Adidas, el que Castro utilice esa marca no es positivo ni negativo para la misma pues ellos hacen ropa “para deportistas, no para líderes”. Sin embargo, creo que es curioso pensar en un producto “de derecha” usado por un líder de izquierda, vaya, Adidas no es una marca económica y tiene un target muy específico, para gente de mediano a alto poder adquisitivo. Castro, al representar a un pueblo comunista que tiene hambre, queda en ridículo al mostrarse así… pero dudo que le importe. Pero no solamente son sus pants lo que lo pone en esta lista: sus desplantes, su barba larga y ahora canosa, su tono de voz ronco, su necedad, todos son elementos que no son propios de un líder actual (aunque ya no es tan actual).

Hugo Chávez, según la revista Time, es el mandatario que parece crayola, porque siempre se le ve vistiendo atuendos rojos “friégame la retina”. Por supuesto, no sólo es eso, sus trajes militares, su tono de voz totalmente egocéntrico, incluso el poco porte que tiene cuando usa traje (casi siempre negro o azul con corbata roja con un nudo de triángulito súper pasado de moda) hace que sea “el peligro americano”. Además, la burla que hizo de México cuando utilizó un sombrero charro en un mítin y cantó “el rey” lo hizo quedar en ridículo total.

La industria de la moda tiene que agradecerle algo sin duda a Mao Zedong: la invención de los cuellos Mao. Además, no podemos negar que es una figura histórica cuya imagen es inconfundible, y estuvo tan posicionada en China, que su foto oficial duró por años y años y se veia en cualquier rincón de aquel país. Trajes grises totalmente neutros, gorras militares sencillas, un cabello abultado hacia los lados y un rostro que, de entrada, pareciera inocente, lo han hecho identificable ante el mundo. ¿Buena imagen? Difícil decirlo, pero al menos sí muy funcional para los fines que él buscaba.

Para finalizar, tenemos a Jean-Bédel Bokassa, otro excéntrico. Se creyó por completo su posición de emperador, por lo que utilizaba todo elemento que fuera imponente y lo distinguiera por completo de todos: grandes accesorios en oro, un báculo, corona, trajes que carecían de pantalón sino que tenían falda, capa… vaya, no por nada se decía admirador de Napoleón.

Ahora, ¿qué demuestra este estudio? Primero, que la imagen pública de un mandatario es importante, no sólo para su gente, sino para el mundo entero. Ya no se trata solamente de ganar una elección o de caerle bien a su pueblo, sino de que el planeta lo vea como un líder, duro en ocasiones, pero accesible en otras. Inteligente siempre, pero también creativo. Dinámico, pero paciente. Muchos contrastes que existen, pero que se pueden lograr. Vean por ejemplo la imagen de Barack Obama, hoy por hoy, uno de los líderes más aceptados a nivel mundial y cuya juventud va de la mano con su indumentaria, su actitud, su adicción por la tecnología, pero que éso no le merma su capacidad de dirigir a un país sumido en una de sus peores crisis en la historia y que, por si fuera poco, es admirado por muchos.

¡Qué bueno que AMLO no ganó las elecciones de 2006! De ser así, sería miembro en esta lista, aunque podríamos hacer la lista de los políticos mexicanos peor vestidos, sin duda.

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